{"id":64,"date":"2026-10-21T11:06:28","date_gmt":"2026-10-21T11:06:28","guid":{"rendered":"https:\/\/musicascristianas.online\/historias-de-canciones\/?p=64"},"modified":"2026-10-31T14:13:34","modified_gmt":"2026-10-31T14:13:34","slug":"que-amigo-nos-es-cristo-el-himno-que-nacio-de-una-carta-a-una-madre-enferma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/musicascristianas.online\/historias-de-canciones\/2026\/10\/21\/que-amigo-nos-es-cristo-el-himno-que-nacio-de-una-carta-a-una-madre-enferma\/","title":{"rendered":"Qu\u00e9 amigo nos es Cristo: el himno que naci\u00f3 de una carta a una madre enferma"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos veces la muerte se interpuso entre Joseph Scriven y el altar. La primera vez, el r\u00edo se llev\u00f3 a su prometida la v\u00edspera misma de la boda. La segunda, a\u00f1os despu\u00e9s y en otro continente, una neumon\u00eda se llev\u00f3 a la mujer con la que pensaba empezar de nuevo. Cualquiera se habr\u00eda amargado para siempre. \u00c9l, en cambio, hizo algo distinto con su dolor: se arrodill\u00f3. Y de rodillas, escribiendo una carta de consuelo para su madre enferma, compuso sin propon\u00e9rselo una de las canciones m\u00e1s cantadas en la historia del cristianismo: <strong>\u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 amigo nos es Cristo!\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"512\" src=\"https:\/\/musicascristianas.online\/historias-de-canciones\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/media-generation-historias-que-amigo-interior-0-4db75580-fd60-4695-9beb-8da000957e7c-1024x512.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-236\" srcset=\"https:\/\/musicascristianas.online\/historias-de-canciones\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/media-generation-historias-que-amigo-interior-0-4db75580-fd60-4695-9beb-8da000957e7c-1024x512.jpg 1024w, https:\/\/musicascristianas.online\/historias-de-canciones\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/media-generation-historias-que-amigo-interior-0-4db75580-fd60-4695-9beb-8da000957e7c-300x150.jpg 300w, https:\/\/musicascristianas.online\/historias-de-canciones\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/media-generation-historias-que-amigo-interior-0-4db75580-fd60-4695-9beb-8da000957e7c-768x384.jpg 768w, https:\/\/musicascristianas.online\/historias-de-canciones\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/media-generation-historias-que-amigo-interior-0-4db75580-fd60-4695-9beb-8da000957e7c-1536x768.jpg 1536w, https:\/\/musicascristianas.online\/historias-de-canciones\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/media-generation-historias-que-amigo-interior-0-4db75580-fd60-4695-9beb-8da000957e7c-2048x1024.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El joven irland\u00e9s que lo ten\u00eda todo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Joseph Medlicott Scriven naci\u00f3 en 1819 en Irlanda, en una familia acomodada que le dio una esmerada educaci\u00f3n. Se gradu\u00f3 en el Trinity College de Dubl\u00edn y ten\u00eda el futuro dibujado: estaba comprometido con la joven que amaba y so\u00f1aba con formar un hogar cristiano y abrirse camino en la vida. Era un joven creyente, de fe sincera, al que todo parec\u00eda sonre\u00edrle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la vida, a veces, cambia de rumbo en una sola noche. Y la suya cambi\u00f3 en la noche m\u00e1s cruel posible.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La noche antes de la boda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La v\u00edspera de su matrimonio, su prometida muri\u00f3 ahogada en un tr\u00e1gico accidente. Un d\u00eda estaba prob\u00e1ndose el traje de novio en el coraz\u00f3n; al siguiente, estaba de luto. Scriven qued\u00f3 devastado. No era solo la p\u00e9rdida de la mujer amada: era la p\u00e9rdida del futuro entero que hab\u00edan planeado juntos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En medio de aquel dolor, el joven irland\u00e9s hizo lo \u00fanico que sab\u00eda hacer: volverse a Dios. Y tom\u00f3 una decisi\u00f3n radical. A los veinticinco a\u00f1os cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico y emigr\u00f3 a Canad\u00e1, buscando empezar de cero lejos de los recuerdos. Se estableci\u00f3 en Port Hope, un pueblo de la provincia de Ontario, donde trabaj\u00f3 como maestro y tutor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El buen samaritano de Port Hope<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Canad\u00e1, Scriven adopt\u00f3 un estilo de vida que a muchos les pareci\u00f3 una locura. Influido por los Hermanos de Plymouth, tom\u00f3 el Serm\u00f3n del Monte como norma literal de vida: vendi\u00f3 sus posesiones, hizo voto de sencillez y dedic\u00f3 su tiempo, su dinero y hasta su propia ropa a ayudar a los pobres, a los enfermos y a los desamparados. Los vecinos de Port Hope lo llamaban <strong>\u00abel buen samaritano\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo ve\u00edan por las calles con su sierra y su caballete, cortando le\u00f1a. Cuenta la an\u00e9cdota que un d\u00eda un hombre rico quiso contratarlo para que cortara le\u00f1a en su casa, y un amigo del rico le advirti\u00f3: <strong>\u00abA usted no le va a cortar le\u00f1a. \u00c9l solo corta le\u00f1a para los que no tienen dinero para pagarle\u00bb<\/strong>. Era un hombre que jam\u00e1s se neg\u00f3 a ayudar a nadie, aunque a veces lo tomaran por exc\u00e9ntrico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Port Hope volvi\u00f3 a enamorarse: Eliza Roche, pariente de una de las familias a las que daba clases. Pero la tragedia golpe\u00f3 por segunda vez: Eliza enferm\u00f3 de neumon\u00eda y muri\u00f3 antes de que pudieran casarse. Dos veces prometido. Dos veces enlutado. Scriven no volvi\u00f3 a pensar en el matrimonio; en cambio, se entreg\u00f3 por completo a servir a los dem\u00e1s y a su Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La carta que cruz\u00f3 el oc\u00e9ano<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1855, diez a\u00f1os despu\u00e9s de haber dejado Irlanda, le lleg\u00f3 la noticia de que su madre estaba gravemente enferma. El hombre que hab\u00eda renunciado a todo por los pobres no ten\u00eda dinero para cruzar el oc\u00e9ano y estar junto a ella. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer un hijo desde tan lejos? Lo \u00fanico que estaba a su alcance: orar y escribir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero or\u00f3, pidi\u00e9ndole a Dios las palabras justas. Despu\u00e9s tom\u00f3 la pluma y escribi\u00f3 una carta de consuelo para su madre, en la que incluy\u00f3 un poema de tres estrofas titulado originalmente <strong>\u00abPray Without Ceasing\u00bb<\/strong> (<strong>\u00abOrad sin cesar\u00bb<\/strong>). No era un texto para publicar ni para que lo cantara nadie: era el abrazo a distancia de un hijo que quer\u00eda recordarle a su madre enferma que, aun en la soledad y el dolor, ten\u00eda un Amigo que nunca falla. Cada verso respiraba lo que \u00e9l mismo hab\u00eda aprendido a golpes de vida: que todo \u2014las culpas, las penas, las luchas\u2014 hay que llevarlo a Dios en oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00abEl Se\u00f1or y yo lo hicimos juntos\u00bb<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00f1os m\u00e1s tarde, Scriven cay\u00f3 enfermo y un amigo fue a visitarlo a su humilde cuarto. Junto a la cama, en un papel arrugado, el visitante encontr\u00f3 aquellos versos y, conmovido, le pregunt\u00f3 qui\u00e9n los hab\u00eda escrito. Scriven respondi\u00f3 con una humildad que lo retrata de cuerpo entero: <strong>\u00abEl Se\u00f1or y yo lo hicimos juntos\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El poema empez\u00f3 a circular de mano en mano hasta que alguien lo llev\u00f3 a un editor. Apareci\u00f3 publicado de forma an\u00f3nima en la colecci\u00f3n Social Hymns, Original and Selected (1865), compilada por Horace Hastings, y m\u00e1s tarde en el modesto libro del propio Scriven, Hymns and Other Verses (1869). Nadie sab\u00eda qui\u00e9n era el autor de aquellas palabras que consolaban a tantos. El hombre que las hab\u00eda escrito segu\u00eda cortando le\u00f1a para los pobres de Port Hope, sin imaginar que su carta privada estaba a punto de hacerse universal.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un abogado le regal\u00f3 la melod\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Faltaba la m\u00fasica. Y lleg\u00f3 de la mano m\u00e1s inesperada: Charles Crozat Converse, un abogado y compositor estadounidense de Erie, Pensilvania, nacido en 1832. Converse era un m\u00fasico culto \u2014estudi\u00f3 en Alemania, escribi\u00f3 sinfon\u00edas y oratorios\u2014, pero su nombre quedar\u00eda grabado en la historia por una melod\u00eda sencilla que compuso en 1868 para vestir los versos de Scriven. La public\u00f3 en 1870 en su colecci\u00f3n Silver Wings, firmando con el seud\u00f3nimo Karl Reden. Era una melod\u00eda c\u00e1lida, f\u00e1cil de cantar, hecha a la medida de unas palabras que hablaban de amistad con Jes\u00fas. (Esa tonada, que en algunos himnarios aparece con el nombre de <strong>\u00abErie\u00bb<\/strong>, es la que todav\u00eda hoy tarareamos.)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De las campa\u00f1as de avivamiento al mundo entero<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El himno encontr\u00f3 su gran impulsor en Ira D. Sankey, el m\u00fasico de las campa\u00f1as del evangelista Dwight L. Moody. En 1875, Sankey incluy\u00f3 <strong>\u00abWhat a Friend We Have in Jesus\u00bb<\/strong> como la \u00faltima entrada de su famoso himnario Gospel Hymns Number 1. \u00c9l mismo contar\u00eda despu\u00e9s: <strong>\u00abEl \u00faltimo himno que entr\u00f3 en el libro se convirti\u00f3 en uno de los primeros en ganarse el favor del p\u00fablico\u00bb<\/strong>. Al principio, por un error, se atribuy\u00f3 la letra al himn\u00f3logo escoc\u00e9s Horatius Bonar, quien tuvo que desmentirlo; poco a poco se supo la verdad: el autor era aquel irland\u00e9s silencioso de Port Hope.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde las campa\u00f1as de Moody y Sankey, la canci\u00f3n no par\u00f3 de viajar. Los misioneros la llevaron a los cuatro rincones del planeta y fue traducida a decenas de idiomas; en muchos campos de misi\u00f3n fue una de las primeras canciones que aprendieron los nuevos creyentes. Generaciones de cristianos, en catedrales y en chozas, en estadios y en cultos de barrio, han encontrado en ella el mismo consuelo que Scriven quiso darle a su madre: que tenemos en Jes\u00fas un amigo que lleva nuestras cargas y escucha nuestras oraciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El r\u00edo que volvi\u00f3 por \u00e9l<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El final de Joseph Scriven tiene un eco estremecedor con el principio de su historia. En 1886, a los 66 a\u00f1os, muri\u00f3 ahogado accidentalmente en el r\u00edo Ganaraska, en Port Hope: el mismo tipo de muerte que se hab\u00eda llevado a su primera prometida m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os antes. El hombre que hab\u00eda consolado a tantos con sus palabras parti\u00f3 de este mundo en silencio, sin riquezas ni honores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Port Hope no lo olvid\u00f3. Sus ciudadanos levantaron un monumento en su memoria que todav\u00eda puede visitarse, con una inscripci\u00f3n que resume su legado: all\u00ed yace <strong>\u00abel fil\u00e1ntropo y autor de esta gran obra maestra, escrita en Port Hope\u00bb<\/strong>. El cortador de le\u00f1a que solo trabajaba para los pobres result\u00f3 ser el autor de uno de los himnos m\u00e1s amados de todos los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00a1Oh, qu\u00e9 amigo nos es Cristo!, en nuestro idioma<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al mundo hispano la canci\u00f3n lleg\u00f3 como <strong>\u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 amigo nos es Cristo!\u00bb<\/strong>, y desde entonces no ha dejado de cantarse. Suena en los cultos dominicales de nuestras iglesias, en las campa\u00f1as evangel\u00edsticas, en los devocionales familiares y en los momentos de prueba, cuando alguien necesita recordar que no est\u00e1 solo. Es de esas piezas que atraviesan generaciones: la cantaron nuestros abuelos y la cantan nuestros hijos, con la misma convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy ocupa un lugar de honor entre las <a href=\"https:\/\/musicascristianas.online\">canciones cristianas<\/a> que m\u00e1s consuelo han llevado al pueblo de Dios, y cada vez que suena nos devuelve a aquel cuarto humilde de Port Hope, a un hijo escribi\u00e9ndole a su madre enferma lo \u00fanico que de verdad importa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que nos deja esta historia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un detalle que lo dice todo: Scriven nunca quiso publicar su poema. No buscaba fama, ni derechos de autor, ni reconocimiento. Solo quer\u00eda consolar a su mam\u00e1. Y sin embargo, Dios tom\u00f3 aquellas palabras escritas en la intimidad del dolor y las convirti\u00f3 en un himno mundial. As\u00ed trabaja Dios con los corazones quebrantados que se le rinden: lo que nace de la oraci\u00f3n sincera termina bendiciendo a multitudes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pr\u00f3xima vez que cantemos <strong>\u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 amigo nos es Cristo!\u00bb<\/strong>, recordemos al hombre que hay detr\u00e1s: el irland\u00e9s que perdi\u00f3 dos veces el amor de su vida, que regal\u00f3 hasta su ropa a los necesitados, que cortaba le\u00f1a gratis para los pobres y que, cuando no pudo viajar a ver a su madre enferma, le envi\u00f3 por carta lo m\u00e1s valioso que ten\u00eda: la certeza de que en Jes\u00fas tenemos un amigo que todo lo lleva, todo lo escucha y todo lo sostiene. Llev\u00e9moslo todo a Dios en oraci\u00f3n. \u00c9l, mejor que nadie, sab\u00eda por qu\u00e9 lo dec\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos veces la muerte se interpuso entre Joseph Scriven y el altar. 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